La cooperativa El Progreso de Villarrubia de los Ojos (Ciudad Real) encara la recta final de su vendimia, que espera concluir a comienzos de la próxima semana con una producción cercana a los 80 millones de kilos de uva. Mientras finaliza la recogida, la cooperativa ya ha comenzado esta semana el embotellado de sus vinos jóvenes, principalmente de las variedades Chardonnay, Sauvignon Blanc y Verdejo. La próxima semana está previsto que continúe el proceso con los vinos de la variedad Airén.
En el ámbito oleícola, la campaña de recogida de aceituna también se ha adelantado y las previsiones de la cooperativa son positivas.
“Estamos cumpliendo las expectativas que nos marcamos, y creemos que la recogida total estará cerca de los 80 millones de kilos de uva”, señala Jesús Julián Casanova, presidente de El Progreso, la cooperativa más antigua de España de actividad ininterrumpida. Según explica, la vendimia podría quedar concluida a comienzos de la próxima semana, después de que el ritmo de entrada de uva haya descendido desde los tres millones de kilos diarios hasta cantidades inferiores al millón.
Casanova considera que la campaña está siendo “óptima” y mejor que la del año pasado, cuando la cooperativa no alcanzó los 60 millones de kilos de uva, aunque la producción de esta temporada continúa situándose por debajo de la media.
El incremento también se refleja en el conjunto del grupo vinícola VIDASOL, que prevé superar los 130 millones de kilos de uva recogida, frente a los menos de 100 millones registrados el pasado año. Además de El Progreso, forman parte de VIDASOL las cooperativas Oleovinícola Campo de Calatrava, de Bolaños de Calatrava; Los Pozos, de Daimiel; y Cristo del Prado, de Madridejos.
En cuanto a la calidad de la uva, desde El Progreso destacan que, pese a que la vendimia comenzó de forma muy temprana, el estado de la cosecha está siendo excelente. “La calidad de la uva es excelente y sana, de gran calidad, porque no hemos tenido ni enfermedades ni plagas ni nada”, afirma Casanova.
Comenzó el embotellado de los vinos jóvenes e incertidumbre comercial
El presidente de El Progreso también anuncia que ya se están embotellando los vinos jóvenes, especialmente el “Vuivé” Sauvignon Blanc y Chardonnay, el “Ojos del Guadiana” Chardonnay y el Verdejo, durante esta semana, y en próximos días el “Ojos del Guadiana” Airén.
Y aunque, “a nivel de calidad y producción el año es aceptablemente bueno, el interrogante aparece en la parte comercial, que está siendo lenta y pesada, fría en ventas, y hay cierto desánimo por la incertidumbre económica, y la subida de los transportes y carburantes, lo que está afectando al consumo a pequeña y a gran escala, las grandes empresas están siendo más conservadoras, por lo que confíemos en que el ciclo se invierta pronto porque hay preocupación en el sector”, afirma Jesús Julián Casanova.
El Progreso es una de las principales productoras y exportadoras de Europa con más de 2.650 socios, tras el reciente acuerdo intercooperativo con Viñedos de Camarena (Toledo), que permite a ambas entidades operar conjuntamente a partir de esta campaña, y comercializar vinos de la DO La Mancha, Vinos de la Tierra de Castilla y de la DOP Méntrida.
Avances en RUMIORUJO: innovación para valorizar el orujo de uva blanca y mejorar la alimentación de pequeños rumiantes
Hay también avances en el proyecto RUMIORUJO, del que forma parte El Progreso, que nació con el objetivo de transformar un subproducto agroindustrial, el orujo de uva blanca, en una nueva oportunidad para la ganadería de ovino y caprino. Financiado por el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, lo desarrolla durante 3 años un consorcio integrado por: Cooperativas Agroalimentarias de Castilla La Mancha (CACLM), Coop. El Progreso, Coop. San Isidro Labrador; Coop. Alimentos del Mediterráneo (ALIMER); Asociación Nacional de Criadores de Ganado Ovino Selecto de Raza Manchega (AGRAMA). Como centros de investigación participan el Instituto de Investigación e Innovación Agroalimentaria y Agroambiental (CIAGRO) de la Universidad Miguel Hernández (UMH) y el Centro Regional de Selección y Reproducción Animal (CERSYRA) del Instituto Regional de Investigación y Desarrollo Agroalimentario de Castilla-La Mancha (IRIAF).
Entre las principales actividades en las que se está avanzando figura una primera línea principal de fabricación de ensilado de orujo. Para ello, se optimizará la mezcla del orujo con otros ingredientes que mejoren su palatabilidad, su valor nutritivo y su digestibilidad; que traerá consigo la puesta en marcha de una planta piloto móvil de ensilado en las dos cooperativas vitivinícolas participantes (El Progreso y San Isidro), aprovechando la vendimia para producir microsilos que después se usarán en las pruebas con animales.
Otro segunda línea es la fabricación de pienso peletizado con orujo deshidratado. En este caso se estudiarán en la UMH y ALIMER diferentes grados de molienda, temperaturas de deshidratado, tipos de orujo y diámetros de pellet, con el fin de obtener un producto estable, eficaz y económicamente competitivo.
La tercera actividad es la evaluación en animales. El proyecto prevé pruebas de aceptación y validación en ovejas y cabras, primero en instalaciones experimentales (AGRAMA para ovejas y UMH para cabras) y después en explotaciones comerciales de ambas especies, para comprobar consumo, adaptación, respuesta productiva y utilidad práctica en campo.
Finalmente, se desarrollará un modelo de negocio basado en los costes, rendimientos y resultados obtenidos. Este documento servirá como referencia para que otras bodegas, cooperativas y fábricas de pienso puedan replicar la iniciativa.
Optimismo sobre los resultados
El proyecto espera demostrar que el orujo de uva blanca puede convertirse en una materia prima útil y rentable para la alimentación de pequeños rumiantes, reduciendo la dependencia de materias primas convencionales, que en muchos casos son importadas, y favoreciendo una economía circular real entre el sector vitivinícola y el ganadero.
Se prevé obtener dos nuevos productos alimenticios: un ensilado mejorado de orujo y un pienso peletizado formulado con orujo, ambos adaptados a distintas fases y necesidades de la alimentación de ovejas y cabras.
Además, se espera conseguir una mejora de la rentabilidad tanto para los viticultores, que darán valor a un subproducto actualmente infrautilizado, como para los ganaderos, que podrán disponer de alternativas de alimentación más ajustadas en coste.
El proyecto también aspira a generar un impacto ambiental positivo, al reducir residuos, favorecer la valorización de subproductos y contribuir a un uso más eficiente de los recursos agroalimentarios. Por último, RUMIORUJO quiere dejar como legado un modelo técnico y económico replicable, capaz de facilitar la transferencia de resultados a otras zonas vitivinícolas y ganaderas, reforzando la colaboración entre ambos sectores y abriendo nuevas vías de desarrollo rural. Así mismo, generará información útil para elaborar una propuesta de modificación normativa que facilite el uso del orujo de uva en alimentación animal, contribuyendo así a consolidar una nueva cadena de valor sostenible entre bodegas, cooperativas, fábricas de pienso y ganaderos.









